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¿Qué son los perros de terapia?

Perros de terapia: conoce más de este tipo de perros de trabajo

Hemos comentado anteriormente que existen diferentes tipos de canes de trabajo. Los más conocidos son los perros de rescate y perros policía. Se trata de los perros que ayudan en caso de crisis. ¿Quién no se emocionó con Frida, la perra que ayudó tanto el pasado 19 de septiembre de 2017?

Los perros policía son los que tienen más visibilidad. Están en los aeropuertos, aduanas y retenes. No obstante, existe otro tipo de perros de trabajo muy importante: los perros de terapia.

¿Qué son los perros de terapia?

En primer lugar, no hay que confundir a los perros de terapia con los perros de servicio. Los perros de servicio son los que apoyan directamente a su dueño para poder moverse libremente en los espacios públicos. Es decir, son los perros que legalmente tienen el derecho de acompañar a su humano en transporte público o en medios de transporte como aviones. Un perro de servicio es por ejemplo un lazarillo.

En cambio, los perros de terapia son los que ayudan a los humanos con temas de salud mental. Ya sea desde problemas de ansiedad hasta trastornos como el autismo.

Estos perros son entrenados para tranquilizar a su humano en situaciones de estrés. Por ejemplo con:

  • Ruidos fuertes: Un perro de terapia ayuda a su humano a mantenerse tranquilo si hay un ruido muy fuerte que lo desestabilice.
  • Personas nuevas: El perro es un ancla para que su dueño no se sienta asustado por gente que no conoce.
  • Lugares desconocidos: Le facilita a su dueño entrar a sitios nuevos, particularmente muy concurridos.

¿Cómo elegir a un perro de terapia?

Un perro de terapia debe ser tranquilo. Es decir, debe ser un perro sociable, pero que no lloriquee, aúlle o ladre a la menor provocación. Cuando se selecciona un perro para entrenamiento para apoyar a un humano hay tres ejes vitales:

  1. Sociabilidad: Un perro que pueda relacionarse fácilmente con las personas, sin volverse dependiente de un humano en particular.
  2. Seguridad: Sin llegar al descaro o a la rebeldía, deben ser perros seguros de sí mismos.
  3. Trabajador: Debe gustarle el trabajo y ser disciplinado. Por lo tanto, debe ser inteligente y respetuoso.

Además, es necesario que sea un perro con un nivel de energía medio, dispuesto a colaborar con otros perros y con estabilidad tanto física como emocional. Por el tipo de labores que desempeña, debe tener un grado alto de contención de impulsos. Contrario a los perros de trabajo, un perro de terapia puede estar quieto mucho tiempo, siempre cerca de su humano.

¿Cómo se entrena a un perro de terapia?

Los ejercicios de entrenamiento para un perro de terapia son muy diferentes a los entrenamientos que hemos platicado en otras ocasiones. Sus ejercicios no implican correr o ladrar, sino que deben aprender a mantenerse tranquilos. Una parte importante del entrenamiento es reconocer las señales de angustia del ser humano para poder tranquilizarlo con acciones sencillas como:

  • Apoyar la cabeza en el regazo de su humano.
  • Recoger un objeto y dejarlo en la mano de su dueño.
  • Llevar un objeto de una persona a otra.
  • Golpear suavemente con la nariz a su dueño.
  • Subir al regazo de su dueño.
  • Saludar (dar la pata).

Por eso, el entrenamiento implica al inicio aprender órdenes sencillas como son: sentado, dame cinco, saltar, sentarse, etcétera. Una vez dominadas estas instrucciones, se trabaja el manejo de emociones. Y, dependiendo del dueño, se irán marcando las señales que el perro debe atender para poder ayudar de manera correcta.

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